domingo, 13 de noviembre de 2016

El amor no duele...

En el vasto desierto de arenas milenarias, donde el aire acaricia con el aroma más puro que pueda brotar del cielo, el sonido del silencio se convierte en un eco que habla al alma. Allí, donde los pensamientos se expresan en murmullos, y el susurro de los sueños parece una melodía lejana, el canto de la ilusión se transforma en llanto, como la lluvia que cae desde los ojos, aunque el día parezca nublado. Detrás de esas nubes grises, siempre hay un sol radiante. Y es en ese momento, cuando el corazón late y cada latido duele porque ama, que buscamos esconder los secretos de ese querer, de ese soñar, de ese anhelo que a veces exigimos sin querer.

Es tan hermoso pensar que aquello que soñamos —tanto dormidos como despiertos— pudiera volverse realidad. Imaginar que, al estar frente a esa persona amada, nuestros brazos se extienden para abrazar el templo de su alma y corazón. En ese abrazo, las espinas que antes herían se transforman en suaves pétalos de rosas; lo gris se torna claro; las lágrimas, en gotas de alegría; la tristeza, en esa plenitud que llamamos felicidad.

Pero entonces nos preguntamos: ¿Por qué el amor duele?

El amor no duele. Es imposible que lo haga. Cuando pensamos en el amor, recordamos las risas compartidas, los besos entregados, esas mariposas en el estómago, los abrazos que nos envuelven y nos hacen sentir vivos. Lo que verdaderamente duele es el apego, las expectativas no cumplidas, los caprichos, las decepciones. Duele cuando queremos poseer al otro, cuando intentamos leer su mente, controlar cada paso, exigir respuestas y moldear su esencia hasta borrar su individualidad.

El amor, cuando es libre y espontáneo, es como un ave que vuela por los cielos más altos, como el alma pura de un niño: humilde, inocente, hermosa. Es una fuerza que fluye sin ataduras, sana y libre como el viento.

A veces olvidamos lo hermoso de ser libres en el amor. Nos convertimos en jueces, en inquisidores de los actos del ser amado. Esa inseguridad nos ciega, nos hace plantar un árbol ante nuestros ojos que no nos deja ver el bosque detrás. Por miedo, proyectamos el pasado en el presente, y nos aferramos tanto a nuestra verdad que dejamos de escuchar al corazón. Nos volvemos incrédulos, incapaces de ver más allá de nuestras narices, incapaces de creer, aun cuando el amor está frente a nosotros, sonriéndonos, llenándonos de detalles, mostrándonos cada día lo importante que somos en su vida.

Y así, nos agotamos. No porque el amor se desvanezca, sino porque no sabemos cuidarlo.

Nos aferramos a la idea de tener siempre la razón, olvidando que el verdadero amor no necesita ganadores ni vencidos. Nos volvemos sordos a lo que no queremos escuchar, ciegos a lo que no queremos ver. Y cuando el dolor nos alcanza, cuando la distancia se vuelve insalvable, nos lamentamos y decimos: “Me hicieron daño”, sin reconocer que a veces el mayor daño es el que nos infligimos a nosotros mismos por no soltar, por no confiar, por no dejarnos amar.

El amor no duele. Si le preguntas a una pareja que ha vivido una vida juntos, ellos te dirán con una sonrisa que ha valido la pena cada segundo, cada lucha, cada obstáculo. El amor no es para los cobardes. Con todas sus imperfecciones, el amor sigue siendo el refugio donde, en los momentos más oscuros, uno se levanta al otro.

Como dijo Silvio Rodríguez en “Óleo de mujer con sombrero”:
“Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.”

Si realmente queremos amar, debemos aprender a dejar el orgullo y el egoísmo de lado. Amar de verdad es estar incondicionalmente en las buenas y en las malas, es luchar juntos por mantener vivo ese fuego que, si lo cuidamos bien, nunca se apagará.

El amor no es solo estar enamorado. Amar va mucho más allá. Estar enamorado es un sentimiento pasajero; amar es una decisión que se reafirma cada día. Y cuando dejamos atrás el ego, cuando soltamos el miedo, encontramos la verdadera paz, no en la soledad, sino en la plenitud de compartir nuestra vida con alguien más.

Y entonces, aunque me rompieron el corazón una y mil veces, aunque intenté recoger los pedazos rotos de mi alma para volver a construir algo que, por un momento, creí imposible… volví a intentarlo. A pesar del miedo, a pesar de la herida que aún sangraba. Volví a creer. Y aunque el resultado fue peor, no me arrepiento. Porque amar no es cobardía, ni locura. Amar es el acto más valiente que podemos hacer, incluso cuando duele. Incluso cuando parece que el amor se convierte en cenizas. Porque en esas cenizas, siempre hay una chispa, una luz. Y esa luz, aunque sea para nosotros mismos, nos recuerda que somos capaces de amar, una vez más.

Si no aprendemos a cuidar el amor cuando lo tenemos en nuestras manos, terminaremos buscando, una y otra vez, lo que dejamos escapar, y solo quedarán recuerdos de lo que pudo haber sido.

Hermoso poema del libro "Lo Que Le He Enseñado a la Vida" por Don Mofles…
Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso pero, en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate...
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón...
Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero dejaría que el solo aprendiese a volar.
A los viejos, a mis viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas les he aprendido a ustedes los hombres...
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.
He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo...

miércoles, 17 de abril de 2013

Poema sin rima, escrito con el corazón...


El poema del alma
versos sin rima
palabras y palabras
un corazón hablando

Sin imaginar
Sin explicación
Pero con lógica
 y sentido

Tus ojos, Tu mirada
Tu sonrisa, Tus labios
Eres casi perfecta
No puedo dejar de pensar en ti

Cuando mis manos
Rozan tu piel
Cuando mi boca
Se acerca a tu mejilla

Con ganas de besar tus labios
Sentir tus besos y caricias
Acariciar tu cabello
Susurrarte al oído
Aquellas palabras que nadie
Te a dicho

Borrar cicatrices
Curar el corazón
Sin tristeza
Sin limites

Déjame amarte
Y enamorarte todos los días
Sin medida, sin horas
Sin reglas, sin barreras

Entrégate y no digas nada
Solo cierra los ojos
Y deja que mis labios
Recorran tu cuerpo

Locura y pasión
Desbordan nuestros sentidos
No digas nada
Y solo deja que te ame

martes, 20 de septiembre de 2011

Tus Labios



Quisiera comenzar
Por besar tus labios
Tus labios nobles
De textura tierna.

Tan profundos
Como un abismo
Pero nobles
Y embriagantes de pasión.

Quisiera perderme
En un beso de tus labios
Como un laberinto sin salida
Que escapar de tus besos no quiero.

Regálame un beso
Pero uno muy lindo
Que me haga vivir
Y a la vez muera en el.

martes, 6 de julio de 2010

Realidades Vs. Virtudes

La realidad cambia cuando se ve con otros ojos me explico, cuando vez simplemente lo más cercano a tu nariz, cuando solo caminas por que los demás lo hacen, cuando vez simplemente lo que está a la vista incluso cuando vez lo rico del gustar de una persona eso es solamente ver la realidad del momento, el tacto particular que tenemos todos los seres, así que este sentir no nos hace para nada especial al contrario demuestra que eres uno más del montón; Ahora cuando abres los ojos para mirar a través del amor te consigues en una encrucijada tipo matrix lo real se dobla ante tus propios ojos y sientes q el acero más duro se dobla solo con verlo; irónicamente no todos estamos dispuesto a creer en nuestros sentimientos en lo que sentimos de verdad por mucho que gritemos, por mucho o por poco que digamos TE AMO TE QUIERO no todos sabemos darle el valor real a cada ser humano que se nos cruza en esta corta vida y a veces le damos valor a quien no lo merece y nos herimos nosotros mismos, así que por lógica siempre seguiremos pensando que el acero nunca se doblara mas cuando la realidad es que dentro de nuestro corazón está la llama que puede derretir y romper lo que sea incluso el acero, romper lazos aceros con llama de amor q funde acero... a veces tenemos tanto acero en las narices y queremos derretirlo todo con un fosforo...

martes, 17 de febrero de 2009

Todos los días....



Me inventare una excusa todos los dias
Para decirte lo importante que eres.
Me inventare una melodia todos los dias
Para soñar contigo por las noches.

Todos los dias serás mi inspiración
El motivo de mi sonreir
Todos los dias te esperara mi cariño
Para adueñarse de tu corazon.

Y no importa
En donde estes, o a donde vayas,
O cuanto tiempo no estes
Importa es lo que se lleva dentro

Todos los dias
Te llevarás mi corazon
Y daré gracias
Por tenerte todos los dias

viernes, 14 de noviembre de 2008

El cielo desde mi ventana....

Desde siempre me ha gustado observar el cielo, de día veo sus nubes y miles de formas, y de noche observo el resplandor de la luna rodeada de miles de estrellas, se contempla una belleza única y mágica y hace que pensamientos y recuerdos lleguen a mi mente y de alguna forma plasmo en una hoja esos pensamientos y palabras que brotan de mi corazón.

Al tomarme esos minutos de tranquilidad y silencio absoluto, alejo los problemas el estrés el cansancio y hasta las tristezas, y hay es donde empiezo a ver y a sonreír por que la vida realmente es bella y en lo fácil que es enfrentar los miles de obstáculos que se interponen en el camino.

Y es muy fácil vencer un obstáculo y solventar los problemas, salir del estrés y sonreír nuevamente, lo que si no es fácil es esconder un sentimiento de tristeza y más cuando esta acompañada de dolor o rabia, hay ni el mejor whisky puede quitarla, ni las lagrimas más dolorosas logran arrancarla, y a veces cuesta expresar ese sentimiento de tristeza lleno de rabia o dolor y desahogarlo por alguna razón personal, muchas de las veces es fácil expresar ese sentimiento, otras veces no.

Pero para después que pasa el día, solo me acuesto otra vez en mi ventana y continúo mirando al cielo y sonriéndole a la vida, dejando atrás lo malo y esperando las nuevas sorpresas de la vida.

“El amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad."

lunes, 6 de octubre de 2008

Condenado a escribir...



Escribir en hojas mis sentimientos
Escuchar lo que dice mi conciencia
Y dejar q escriba mi corazón
Porque las ganas de gritar tu querer
Están en mi garganta.

Acompañado de la soledad de la noche
A la luz de la luna y las estrellas
Iluminando esta hoja
Aprendo a darme libertad solo aquí.

Aunque me ahogo en cada gota de lluvia
Mis pensamientos intentan llegar hasta donde estas,
Pero mi corazón y yo
Solo nos queda seguir en silencio.

Se que no dejare de quererte
Y mi tortura es tener que saberlo
Pero tengo que aprender a vivir así.

Ahora debo ir a dormir
Y quizás sueñe con el olvido
Y mate un segundo los recuerdos.

Pero quiero dormir cansado
Para no pensar en ti
Y dormir profundamente
Y no despertar llorando
Por la pena de no tenerte.